© veracruzlaprimera.blogspot.com


Tanto las imágenes como los textos que aparecen en esta página son propiedad exclusiva de sus autores y se encuentran protegidos por la legislación española, no pudiendo ser por tanto descargados ni reproducidos bajo ninguna forma sin el consentimiento escrito de la administración de este blog. (Ley de la Propiedad Intelectual 23/2006 de 7 de Julio, Título II, Capítulo III, Seccción II, artículos 17,18).


más información pinchando en el cartel

cuando hagas tu declaración de la renta en los próximos días

cuando hagas tu declaración de la renta en los próximos días

martes, 29 de mayo de 2012

Se está poniendo esto interesante

De nuevo traemos hoy otra misiva electrónica de nuestro colaborador S.S.Q.B.S.M. En ella, como tenéis ocasión de comprobar, hace referencia a dos libros antiguos escritos por el célebre Sánchez de Feria, que entendemos en su poder, y en los que se recogen, al parecer, una ingente cantidad de datos referidos a nuestro querido pueblo. Dice así:

Estimado Sr. Millán:

Siempre he pensado que este espacio, últimamente tan activo por su amplio número entradas pero al mismo tiempo casi huérfano de comentaristas, estaba dedicado exclusivamente a la Cofradía de la Vera Cruz y, en un sentido más amplio, a la Semana Santa de Castro.

Sin embargo, deduzco del contenido de su ultima anotación, tras el artículo sobre el expolio del Convento del Carmen, que no les importaría a ustedes que se pudiera utilizar este medio para dar mayor difusión a otra serie de documentos históricos, no necesariamente referidos a la Semana Santa, pero que tienen relación con nuestro pueblo, con alguno de sus hijos, o con cualquiera de sus instituciones. No obstante quedo a la espera de su expresa respuesta.

Entre estos diversos documentos se encuentran, entre otras, las obras tituladas “Disertación Histórica de la Noble Villa de Castro el Rio” y “Vida de la Venerable Madre Sor Juana María de San Francisco”, de cuyas portadas le envío copia, ambas del insigne médico, que lo fue de nuestro pueblo durante la primera mitad del siglo XVIII, Don Bartolomé Sánchez de Feria y Morales.



 
La primera de las obras citadas contiene no sólo una descripción de nuestro pueblo y de sus instituciones, allá por el año de 1749, sino también un estudio de sus orígenes, primeros pobladores, acontecimientos más notables en él acaecidos, recogiéndose también, entre sus mas de 250 páginas, una breve biografía de sus hijos mas relevantes.

En la segunda se refleja la vida de la venerable Madre Sor Juana María de San Francisco, Religiosa Dominica Descalza del Convento de Jesús María de Scala-Coeli de esta leal y noble Villa. Esta obra presenta como particularidad, amén de la biografía de la venerable madre y de otras muchas compañeras de clausura, el que en ella se recoge, con bastante detalle, la llegada de las monjas dominicas a su primitivo convento situado en Madre de Dios, la construcción del nuevo convento de la calle Ancha, la ocupación “manu militari” de las casas aledañas a la calle El Arco, y un extracto de la Disertación Histórico-Geográfica sobre la Villa de Castro el Rio que Don Bartolomé Sánchez de Feria y Morales dirigió a la Real Academia de la Historia, o sea, un resumen de la obra primeramente citada.

En fin, creo que con estas breves pinceladas habrá podido comprobar UD. que ambos libros pueden resultar muy atractivos, vistos desde la perspectiva propia del tiempo en el que fueron escritos, para todos aquellos interesados en nuestra pequeña historia local.

A la espera de su respuesta, afectuosamente
                       
                                                                             S.S.Q.B.S.M.


Por tanto, y en atención a la respuesta solicitada, confirmar a nuestro, más que prometedor, colaborador que tiene este espacio a su entera disposición para cuantos temas, tal como afirmé el otro día, tenga a bien querer publicar en él, ya sean de La Primera, de la Semana Santa de Castro, o de cualquier otro aspecto histórico, artístico o social de nuestro querido pueblo que resultaran de interés y que, por supuesto, no contravenga el espíritu y la finalidad de este espacio cofrade.

Ahora bien, por si nuestro interlocutor desconociera, en todo o en parte, las dinámicas que rigen la Semana Santa de Castro, me siento en la obligación de advertirle del riesgo de comentar aquí informaciones de las hermandades y cofradías de nuestro pueblo. Y es que no ha sido el rigor histórico, precisamente, el cimiento sobre el que se ha construido el devenir de estas peculiares Instituciones en los últimos tiempos. Más bien al contrario, la leyenda urbana, la ley del embudo, la mudable tradición a conveniencia, la costumbre elevada a categoría de dogma, han sido algunas de las herramientas con las que  muchos han intentado hacer de su capa un sayo dentro de estas  Venerables y Centenarias Congregaciones. Si quiere comprobar de qué hablo, no tiene más que aportar datos contrastados sobre algún aspecto "dogmático-cofrade-castreño" concreto y ya verá cómo lo niegan, no tres veces como Pedro, sino trescientas mil si hace falta, amén de acusarlo de propiciar el debilitamiento de nuestras Instituciones y de no sé cuántos miles de delitos de lesa humanidad. Como el tema daría para un voluminoso tratado antropológico y social, aquí lo dejamos. Usted mismo. Advertido queda. Nosotros a la espera ya de sus noticias, no sin antes agradecerle sincera y públicamente sus desvelos.

viernes, 25 de mayo de 2012

Anécdotas lluviosas (III)

Parece mentira. Hoy hace un año justo de la publicación de una entrada que titulé Contra la desilusión, una sonrisa. Inauguró un nuevo tiempo personal tras varios meses de voluntario silencio. Para aquel reencuentro, quise traer un artículo de Antonio Burgos que había guardado bastantes meses atrás y que, aparte de la sonrisa que provoca su tono jocoso, siempre interpreté como una prueba más de la inútil lucha de la condición humana contra la voluntad de Dios Todopoderoso.

Trescientos sesenta y cinco días, y casi noventa entradas después de aquello, no es que haya llovido mucho, aunque sí lo suficiente, y en el momento más inoportuno, por lo que no nos queda otra que seguir rezando, creyendo, confiando y sonriendo. Y es que como decía el gitano del artículo de marras, cuando Él quiere mojarse, te pongas como te pongas, se moja. .

Para celebrar pues este particular aniversario, nada mejor que reanudar la serie de artículos que dimos en llamar Anécdotas lluviosas y que, como recordaréis, trataban de refrescar, medio en serio medio en broma, algunos de los últimos años en los que la lluvia había entorpecido, o impedido completamente, nuestros desfiles procesionales. Por cierto, un inciso. Alguno hay por ahí que hasta se ha enfadado un poco por ello. Digo yo que será como consecuencia de haberse reconocido, no porque mis palabras viertan falsedades.  

Como ya explicamos, fue en 1985 la penúltima vez que se pudo hacer una gratuita colada con programa completo a los trajes de los romanos. Hubo que esperar trece años para que se presentara una nueva oportunidad. Para el que no lo recuerde, en 1998, el Jueves Santo llovió y no salimos, y tampoco hubo lavado. De todos los años lluviosos de los que guardo memoria, es precisamente de éste del que lo hago con mayor viveza. Y es que fueron tantas las circunstancias adversas que confluyeron que, por si algo faltaba, pocos minutos antes de la salida comenzó a llover, quedando suspendido definitivamente el desfile, una hora después, ante la pertinaz insistencia del muy necesario, pero más que molesto, fenómeno meteorológico.

Caían lágrimas del cielo. Horror -no tengo apaño-, otro inciso provocado por el lirismo anterior. Creo que algunos, con la falsa modestia que siempre los ha caracterizado, achacan últimamente su presencia a su personal ausencia, y no es un acertijo. Nada, que con los años que tienen no paran de hacer y decir sandeces. Serán incalificables. Al hilo, que me embalo. Aquel año las lágrimas, emulando torpemente -cómo no- la anterior línea argumental, sin duda se derramaban por la Parroquia de la Asunción, que poco antes de Semana Santa había sido declarada en ruinas. Quiero recordar que sólo se nos permitiría la entrada en reducidos grupos para sacar los pasos a la calle. Por razones obvias, como se ha explicado, no hizo falta.

Al rato de estar echando unos cigarritos en el almacén que por “Decreto Parroquial” nos cambió Don Andrés por nuestro antiguo Arca, comenzó a escampar, por lo que se decidió por la Superioridad dar un paseo por la Villa para abrigar desesperanzas y calmar los inevitables sollozos. La escolta romana abrió el novedoso desfile; detrás una numerosa comitiva acompañando al Hermano Mayor. Lo más especial del recorrido, la entrada oficial en nuestra Casa Hermandad, que aún no estaba terminada, que no había sido ni limpiada convenientemente tras casi dos años de obras y que, para no tener, no tenía ni puerta.

Dos días después, aquél Sábado Gloria de 1998, se limpió y aseó, deprisa y corriendo, para meter nuestros pasos. No hubo más alternativa, porque si bien las Benditas Imágenes de Nuestro Sagrados Titulares pudimos exponerlas al culto en la Iglesia del Carmen, a nuestros enseres y ajuares procesionales hubo que hacerles sitio en, desde aquellos días, su Casa. Como eso ya es otra historia, la dejo para mejor ocasión. 

Hoy, en atención a un amigo, me despido con una anécdota. A partir de ese año, alguien, ladinamente, hizo correr la noticia de que la Hermandad iba a otorgar una segunda oportunidad de ser Hermano Mayor a todos aquellos a los que la lluvia hubiera impedido lucir el cargo. Tanto énfasis puso el astuto sujeto en el intento que hubo criaturas que, bastantes años después de aquello, aún seguían preguntando con paciente ilusión qué había de lo suyo. Sin comentarios. Os dejo con algunas fotos. 









martes, 22 de mayo de 2012

¡¡Cómo hemos cambiado!!

Un inexplicable desaguisado informático me ha traído de cabeza en los últimos días. Menos mal que he podido recuperar casi todos los materiales que los traviesos duendes que operan con el sistema binario habían vuelto invisibles. Je, je, no conocían a Michelna.

Así pues, casi vuelto el orden y el concierto, y como no hay mal que por bien no venga, el asunto me ha obligado a repasar y ordenar todas y cada una de las carpetas en los distintos sitios donde guardo información. El resultado es un feliz reencuentro con un montón de fotos de varias Semanas Santas que ni me acordaba que existían. Son obra de la cámara de la reportera gráfica oficial de la familia Millán Millán. Una de las susodichas carpetas contiene bastantes imágenes de la Semana Santa de 2006. Al volverlas a ver, he recordado que fue tras esa Semana Santa cuando comenzó la fase más creadora y productiva de todas cuantas ha conocido la historia reciente de nuestra Hermandad.

Y es que haciendo un pequeño ejercicio de memoria, recordaréis que, una vez resueltas las sucesivas adaptaciones de nuestros pasos para ser llevados a costal, emprendimos la construcción del grupo escultórico que acompaña a Nuestro Padre Jesús Preso. En ese año de 2006 ya teníamos tres figuras realizadas, tal como se puede apreciar por las fotos. El soldado romano, Barrabás y Poncio Pilatos, quedando pendiente para el año 2007 la del Centurión.

A pesar de ello, no se agotaban las ganas de seguir haciendo más cosas. Había tantos deseos y proyectos, y también tantas carencias, que era casi imposible programarlos atendiendo a un simple principio de necesariedad. El sueño de uno de nuestros más insignes hermanos, viejo devoto mariano, se presumía inalcanzable. Tanto era así que, cada vez que tenía ocasión, lamentaba públicamente el infortunio que le perseguía, el que lo llevaba a asegurar con inconsolable tristeza que, a este paso, no vería nunca realizada  una candelería digna para Nuestra Excelsa Madre Crucera, María Santísima de los Dolores.

Juanito Navajas, por entonces estudiante de Farmacia y participante asíduo de diversos foros cofrades, se entera de la venta de una de segunda mano que ofertaba la Hermandad de San Basilio, Pasión creo que se llama. Una tarde de mayo, el propio Juanito, su padre don Curro, nuestro Albacea Mayor y quien esto escribe, concretamos una cita y visitamos las instalaciones de dicha Hermandad, donde pudimos comprobar el estado de una candelería de caña salomónica y, como vulgarmente se dice, con más bollos y más desconchones que el plato un loco. No recuerdo ahora si llegamos a preguntar cuánto querían por ella. Lo que sí tengo frescas son las cábalas y elucubraciones de nuestro Albacea tomando un refresquito frente a las Caballerizas Reales. Números y más números, posibilidades, pros y contras, Alfonso Luque de orfebre reparador...

El ansía viva nos recomía ya por dentro, así que otro día encaminamos nuestros pasos a Lucena, al taller de uno de los Angulo. Números gordos, finos con un diseño, pero menos de esta cantidad, difícil. Vamos, con lo que queréis gastar ni para una palmatoria... Qué disparate, ni en treinta años trabajando. Amargura se llamaba la marcha. Desánimo total. La candelería tendría que esperar a otra generación cofrade.

Otro de nuestros hermanos, Juan Porcel, López, decía poseer un pequeño folleto propagandístico que, si no recuerdo mal, le había facilitado un compañero de trabajo. Era de un taller de orfebería de un pueblo de Ciudad Real. Vamos, lo que se podrá hacer en un taller de los campos de Calatrava, pensábamos con insolente y andaluza suficiencia cofrade. Curro Navajas, insiste una y otra vez en hacer los cerca de trescientos kilómetros de ida, con sus cerca de trescientos de vuelta, que hay entre nuestro pueblo y Torralba de Calatrava. Total, si no perdíamos nada. Fue un sábado en el que Castro estaba de romería. Entramos y vimos la magnífica exposición. Nos enseñaron los talleres. Nos sentamos con Ramón Orovio. Nos mostró sus amplios catálogos. Preguntamos por los precios, por las formas de pago, por los plazos de entrega... Nos volvimos, literalmente, locos... de alegría y de gozo.

Durante la comida y el camino de vuelta, mientras mirábamos una y otra vez los bocetos que más nos habían gustado, pensábamos al mismo tiempo en mil y una fórmulas de financiación. Como siempre, las cuentas del Gran Capitán. Se presentó el proyecto al  Cabildo. Se aprobó. Se ejecutó. Se cumplieron todos y cada uno de los plazos. Se atendieron todos y cada uno de los pagos. Todavía cuesta creerlo.

El resto de la historia es conocida. Entre esa primavera del año 2006 y la de 2010, hemos conseguido, gracias al esfuerzo, la dedicación y la entrega de muchos cruceros, construir y renovar gran parte de nuestro patrimonio procesional y cofrade. Si no me créeis, no tenéis más que comparar las siguientes fotos con algunas más recientes para apreciar las más que visibles diferencias. Si es que ya lo decían Presuntos Implicados:

-¡Ahhhhh, cómo hemos cambiado... qué lejos ha quedado...!

P.S. El hermano de la tristeza melancólica e inconsolable anda ahora diciendo que seguro que él no ve el palio bordado. Ni caso, oiga, que luego nos echa a nosotros la culpa de meternos en todos los charcos.




















viernes, 18 de mayo de 2012

Un expolio en el convento del Carmen

Hay días que al abrir el correo electrónico recibe uno muy gratas sorpresas. Tal llegó a sucederme hace un par de fechas. Un viejo participante de este crucero y humilde espacio me había enviado una de estas modernas misivas, la cual contenía una carta y un viejo documento publicado en 1857. Como no quiero añadir ni quitar  una sola coma os dejo con los documentos, no sin antes agradecer públicamente esta interesante colaboración  que dice así:

Estimado Sr. Millán:

Me han comentado que el pasado viernes día 11, nuestro párroco Don Ignacio Sierra aseveró en la reunión que el Sr. Obispo Don Demetrio Fernández González mantuvo con las Hermandades y Cofradías, que dicho encuentro se celebraba precisamente en la Iglesia del Carmen porque era allí donde se había iniciado la devoción pasionista en la villa del Guadajoz en las primeras décadas del siglo XVI.

Efectivamente, como es por casi todos conocido, la fundación del antiguo convento de Carmelitas Calzados de Castro tuvo lugar el día diez de octubre de 1555 gracias a la ayuda de los hermanos de la Cofradía de la Vera Cruz, los cuales cedieron sus casas y su propia ermita a la nueva comunidad religiosa, la que, con posterioridad, edificó sobre ellos parte de la actual Iglesia y convento.

Nada menos que doscientos ochenta años contemplan la estancia de la Comunidad de Carmelitas Calzados en nuestro pueblo, habiendo dejado para la posteridad a personajes de la talla de Fray Martín de Ossuna y Rus, Fray Juan del Mármol, Fray Jacinto de Espinar, Fray Simón Moreno Villafranca, Fray Francisco de Fuentes, Fray Andrés Rodríguez Carretero, Fray Juan de la Rosa, Fray Onofre Gutiérrez de Acuña, Fray Francisco Sánchez de Feria, Fray Juan de Castro o Fray Miguel Rodríguez Carretero Cordobés entre otros, los cuales destacaron con luz propia en el mundo de la Teología, de la Filosofía o de las Letras.

Ese notable discurrir de la orden del Carmelo en nuestra localidad, que tan loables frutos dio, se vio desgraciadamente interrumpido por la orden generalizada de exclaustración provocada por la promulgación de los reales decretos de 25 de julio y 11 de octubre de 1835, los cuales no sólo suprimieron los monasterios y conventos, sino que, además, negaron, de manera totalmente injusta y arbitraria, la existencia legal a las comunidades religiosas, prohibiendo a sus miembros, incluso, hacer vida común.

Como señala José Mª Jover la desamortización perseguiría un triple objetivo de índole político, económico y social. Social, porque privaba a los antiguos estamentos de su fuerza económica y preparaba la sustitución de la sociedad estamental por una sociedad de clases; político, por cuanto aumentaba, con los beneficiarios de estas políticas, las bases sociales partidarias del liberalismo, en contraposición a los absolutistas identificados con el carlismo; y económico porque, además de lo anteriormente señalado, permitía hacer frente a la deuda pública acumulada.

Sin embargo los resultados alcanzados no fueron los inicialmente perseguidos ya que en el terreno social, la mayor parte de los bienes desamortizados fueron comprados por la nobleza y por la burguesía adinerada; el sistema de enajenación de los bienes desamortizados, mediante la creación de grandes lotes de bienes, impidió, de facto, que los pequeños agricultores y campesinos pudieron pujar en las subastas. En síntesis, la desamortización no sirvió para mitigar la desigualdad social, ya que, de hecho, muchos de esos pequeños agricultores y campesinos resultaron perjudicados por las condiciones impuestas por los nuevos propietarios burgueses.

En el terreno político, el liberalismo ganó adeptos, particularmente entre los beneficiados por la reforma, pero también se creó un muro, infranqueable durante mucho tiempo, entre el pensamiento liberal y el catolicismo. A la vista de estas consecuencias, no resulta extraño ver cómo la nobleza de aquella época apoyó al liberalismo, y como otros muchos campesinos se hicieron antiliberales, o sea carlistas. Y por último, desde el punto de vista económico no solucionó el grave problema de la deuda pública española.

Desde otra óptica, la desamortización constituyó para el patrimonio histórico español un importante escollo del que no saldría muy bien parado. Las distintas disposiciones legales establecieron, más de manera utópica que real, medidas tendentes a conservar aquellos bienes históricos y artísticos procedentes de los conventos suprimidos y a paliar los graves daños que en muchos casos produciría su más que posible expolio. Con esta finalidad el Art. 7 del Real Decreto de 25 de Julio de 1835 excluía de los bienes aplicados a la extinción de la deuda a los archivos, bibliotecas, pinturas y demás enseres que puedan ser útiles a los institutos de ciencias y artes, así como también los monasterios y conventos, sus iglesias, ornamentos y vasos sagrados.

Es en este último orden de cosas, en el de las inadecuadas o inexistentes medidas tendentes a conservar de una manera efectiva el patrimonio artístico desamortizado, donde se puede incardinar el siguiente documento que adjunto le envío. Como verá es la Real Orden de su Majestad la Reina Isabel II, de 30 de abril de 1857, publicada en la Gaceta de Madrid, núm. 1583, de 6 de mayo de 1857, referente a la autorización, solicitada por el Juez de Primera Instancia de Castro del Río, para procesar al Alcalde, al Secretario de Ayuntamiento y a varios Concejales de dicho pueblo, por suponérseles excesos en el ejercicio de sus atribuciones con motivo del expolio realizado en las dependencias del extinto convento del Carmen.





 
Como habrá podido comprobar, de aquellos bienes expoliados sólo se conservan en la actualidad las rejas existentes en la planta baja del Ayuntamiento, que cierran sus cinco arcos, pero hay que preguntarse qué ha podido pasar con los cuadros y con el brocal del pozo, con fama de milagroso, llamado de San Blas.

                                                                              Afectuosamente,
                                                                                                           
                                                                                                                S.S.Q.B.S.M.


No me digáis que no es interesante. ¿Qué?... ¿cómo?... ¿que no se ve bien el qué?... ¡Ah, los documentos! Haberlo dicho antes, hombre. Como imaginé que tal hecho sucedería, precavido se los reenvié ayer a Michelna para que con sus programitas los pusiera en condiciones. Aquí los tenéis  legibles, alineados y cortaditos en columnas, para que nadie se pierda. A disfrutarlos.

P.S. Señor S.S.Q... De nuevo, muchas gracias por su participación. Para todo lo que usted quiera, este es su blog. Como comprenderá ese "todo lo que usted quiera" conlleva ciertas limitaciones, no vayamos a tenerla. Así que ya que estamos, por casualidad, ¿no tendría usted más cositas de este tipo, o de la Hermandad de la Vera Cruz, o mismamente de otras de la parte Castro, o por lo general de todo su término? Si así fuere, ya las esperamos con el ansia viva. Un saludo.


miércoles, 16 de mayo de 2012

Visita Pastoral de nuestro Obispo (y IV)

Por Juan A. Bello Jiménez
El pasado domingo, en la Villa del Guadajoz volvía a estar presente don Demetrio, nuestro  Pastor diocesano. Esta vez, la jornada comenzó pasada una hora del mediodía, tal y como marcaba el programa, donde reunido en el Claustro de la Parroquia con los grupos  jóvenes de la comunidad cristiana castreña, y una vez presentados por nuestro Párroco, se estableció un diálogo distendido entre los allí presentes y el Sr. Obispo, albergando testimonios, preguntas, ruegos, perspectivas de futuro… de la Iglesia más actual.

Monseñor Fernández, dando respuesta a las preguntas formuladas y lejos de ser esquivo, resaltaba la gran labor que estaba haciendo D. Ignacio por tener una “Iglesia Viva” y joven en la localidad. Hizo hincapié en que la juventud cristiana no tiene porqué avergonzarse y mirar hacia otro lado, sino todo lo contrario, sentirse orgulloso de serlo y de vivir en Cristo y la felicidad que reporta para la persona. Como ejemplo más reciente, se remitió en distintas ocasiones a la pasada Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid en agosto del año pasado, donde hubo una manifestación de fe joven inenarrable. Para concluir este encuentro con la juventud, animaba a seguir descubriendo la Iglesia en sus distintas facetas y a hacer el bien por lo demás.

A las 18:00 horas, don Demetrio se acercó al Campo Santo, donde rodeado de familiares y amigos de D. Manuel Arroyo, sacerdote de nuestro pueblo fallecido, y castreños que acompañaban, dirigió una oración por todos los difuntos para su Gloria Eterna, terminando esta cita con un recorrido por los sepulcros del Cementerio.

A las ocho de la tarde, con la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción colmada de confirmandos, padrinos, madrinas y feligreses, y presidida por el Sucesor de los Apóstoles en Córdoba, se celebró la Santa Misa Estacional de Clausura de la Visita Pastoral. Con una cuidada y esplendorosa liturgia, el señor Obispo resaltó en su homilía que administrar el sacramento de la Confirmación suponía una renovación de la unión con la Iglesia de los confirmados. Siguiendo con ésta de una manera sencilla y cercana, remarcó su satisfacción por la Visita y revelaba que guardaría gratos recuerdos de Castro por el acogimiento del pueblo, animando a seguir siendo firmes en la fe en Cristo.

Tras administrar dicho Sacramento a más de un centenar de personas y celebrada la Eucaristía, D. Ignacio, nuestro consiliario, expresó palabras de gratitud a don Demetrio por los frutos que se estaban obteniendo como consecuencia de la Visita, manifestando que había salido fortificado para seguir con su evangelización en Castro del Río.

Concluyendo, y con emotivos “tonos de pregón”, nuestro Párroco, rogaba que había que trasladar la vida en Cristo y María Santísima como base estructural del vivir diario. Y como broche final, los presentes en la Parroquia entonaron al unísono la Salve a Ntra. Sra. de la Salud Coronada.














Fotos aportadas por Pedro J. Miranda Bello

lunes, 14 de mayo de 2012

Visita Pastoral de nuestro Obispo (III)

Tal como estaba previsto, durante todo el fin de semana han venido sucediéndose los actos programados con motivo de la Santa Visita Pastoral que el Obispo de Córdoba, don Demetrio Fernández, ha efectuado a nuestro pueblo.

La jornada del jueves se desarrolló conforme a la agenda marcada. Una visita a Albacor, la industria de bacalao castreña, y la correspondiente cumplimentación a las autoridades municipales fueron los únicos actos del día, ya que el programado encuentro con varios grupos de catecumenado de nuestra parroquia hubo de ser pospuesto para la tarde siguiente debido a un compromiso ineludibe del Señor Obispo.

El Viernes se inició con  las ya anunciadas visitas al C.E.I.P "Virgen de la Salud" y al I.E.S "Ategua". Posteriormente, don Demetrio se trasladó a la Ermita de la Virgen de la Salud, donde en el camarín de la Santísima Virgen, Nuestra Excelsa Patrona Coronada, veneró la Bendita Imagen y oró junto a Ella durante unos minutos. Tras compartir almuerzo con las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, se inició uno de los actos más emotivos de cuantos se han desarrollado durante toda la Santa Visita, ya que, tras un encuentro privado con los trabajadores de la Residencia, nuestro Obispo administró la Unción de Enfermos a muchas de las personas que allí habitan, para que, a través del Sacramento, recibieran la Gracia del Espíritu Santo que los reconforte, fortalezca y otorgue paz y consuelo durante todos los días de su vida.

Avanzada la tarde, el sucesor de Osio, estuvo en otro de nuestros templos, la Iglesia de Madre de Dios, donde departió brevemente con algunos miembros de la Hermandad de la Aurora. Sin tiempo para mucho más, fue entrevistado a continuación en la Televisión Local, donde, igual que hizo días pasados en la radio, no eludió ningún tema ni ninguna pregunta, volviendo a explicar tanto el motivo de su Visita como otros muchos aspectos de su Ministerio.

A las ocho de la tarde, en la Iglesia del Carmen, presidida por Monseñor Fernández, se celebró la Sagrada Eucaristía a la que estaban convocadas todas la Hermandades y Cofradías de nuestro pueblo, tanto  pasionistas como de gloria, así como los grupos parroquiales que no habían podido reunirse con nuestro Obispo el día anterior. Una magnífica homilía esbozó el importante papel que como cofrades estamos obligados a desempeñar en nuestros días. La evangelización a través del culto público a nuestros Titulares, la permanencia en el seno de la Santa Madre Iglesia y la obediencia debida a cuantas normas y directrices nos sean marcadas, son, afirmó, las mejores garantías para trasladar a través de los tiempos estas peculiares Instituciones.

Tras la Misa hubo tiempo de diálogo. Todos los grupos parroquiales, Catecumenados, Cáritas, Manos Unidas, Adoración Nocturna... así como las Hermandades y Cofradías, pasaron por el micrófono para exponer a grandes rasgos su pasado, su presente y, como no, sus aspiraciones de futuro. En una última alocución, y en pocas palabras, resumió don Demetrio su sentir ante lo que había oído: el Obispo de Córdoba está con todas y cada una de las hermandes y cofradías de su Diócesis, con todos y cada uno de los grupos que allí se habían congregado. Para finalizar la jornada se reunió con las distintas asociaciones vecinales, culturales y recreativas en el Salón de la Peña Flamenca Castreña.

Y fin de la crónica del día. Estamos esperando la que nos está preparando uno de nuestros jóvenes hermanos de la, también, bastante intensa jornada del domingo. En cuanto nos sea enviada la publicaremos. Mientras tanto, os dejo con algunas fotos de los actos anteriores. Como siempre, son gentileza de nuestros hermanos don Pedro J. Miranda Bello y de su hija doña Inmaculada Miranda Ramírez. Nuestra gratitud a ambos. Si queréis ver más fotos aquí podéis hacerlo.