De nuevo traemos hoy otra misiva electrónica de nuestro colaborador S.S.Q.B.S.M. En ella, como tenéis ocasión de comprobar, hace referencia a dos libros antiguos escritos por el célebre Sánchez de Feria, que entendemos en su poder, y en los que se recogen, al parecer, una ingente cantidad de datos referidos a nuestro querido pueblo. Dice así:
Estimado Sr. Millán:
Siempre he pensado que este espacio, últimamente tan activo por su amplio número entradas pero al mismo tiempo casi huérfano de comentaristas, estaba dedicado exclusivamente a la Cofradía de la Vera Cruz y, en un sentido más amplio, a la Semana Santa de Castro.
Sin embargo, deduzco del contenido de su ultima anotación, tras el artículo sobre el expolio del Convento del Carmen, que no les importaría a ustedes que se pudiera utilizar este medio para dar mayor difusión a otra serie de documentos históricos, no necesariamente referidos a la Semana Santa, pero que tienen relación con nuestro pueblo, con alguno de sus hijos, o con cualquiera de sus instituciones. No obstante quedo a la espera de su expresa respuesta.
Entre estos diversos documentos se encuentran, entre otras, las obras tituladas “Disertación Histórica de la Noble Villa de Castro el Rio” y “Vida de la Venerable Madre Sor Juana María de San Francisco”, de cuyas portadas le envío copia, ambas del insigne médico, que lo fue de nuestro pueblo durante la primera mitad del siglo XVIII, Don Bartolomé Sánchez de Feria y Morales.
La primera de las obras citadas contiene no sólo una descripción de nuestro pueblo y de sus instituciones, allá por el año de 1749, sino también un estudio de sus orígenes, primeros pobladores, acontecimientos más notables en él acaecidos, recogiéndose también, entre sus mas de 250 páginas, una breve biografía de sus hijos mas relevantes.
En la segunda se refleja la vida de la venerable Madre Sor Juana María de San Francisco, Religiosa Dominica Descalza del Convento de Jesús María de Scala-Coeli de esta leal y noble Villa. Esta obra presenta como particularidad, amén de la biografía de la venerable madre y de otras muchas compañeras de clausura, el que en ella se recoge, con bastante detalle, la llegada de las monjas dominicas a su primitivo convento situado en Madre de Dios, la construcción del nuevo convento de la calle Ancha, la ocupación “manu militari” de las casas aledañas a la calle El Arco, y un extracto de la Disertación Histórico-Geográfica sobre la Villa de Castro el Rio que Don Bartolomé Sánchez de Feria y Morales dirigió a la Real Academia de la Historia, o sea, un resumen de la obra primeramente citada.
En fin, creo que con estas breves pinceladas habrá podido comprobar UD. que ambos libros pueden resultar muy atractivos, vistos desde la perspectiva propia del tiempo en el que fueron escritos, para todos aquellos interesados en nuestra pequeña historia local.
A la espera de su respuesta, afectuosamente
S.S.Q.B.S.M.
Por tanto, y en atención a la respuesta solicitada, confirmar a nuestro, más que prometedor, colaborador que tiene este espacio a su entera disposición para cuantos temas, tal como afirmé el otro día, tenga a bien querer publicar en él, ya sean de La Primera, de la Semana Santa de Castro, o de cualquier otro aspecto histórico, artístico o social de nuestro querido pueblo que resultaran de interés y que, por supuesto, no contravenga el espíritu y la finalidad de este espacio cofrade.
Ahora bien, por si nuestro interlocutor desconociera, en todo o en parte, las dinámicas que rigen la Semana Santa de Castro, me siento en la obligación de advertirle del riesgo de comentar aquí informaciones de las hermandades y cofradías de nuestro pueblo. Y es que no ha sido el rigor histórico, precisamente, el cimiento sobre el que se ha construido el devenir de estas peculiares Instituciones en los últimos tiempos. Más bien al contrario, la leyenda urbana, la ley del embudo, la mudable tradición a conveniencia, la costumbre elevada a categoría de dogma, han sido algunas de las herramientas con las que muchos han intentado hacer de su capa un sayo dentro de estas Venerables y Centenarias Congregaciones. Si quiere comprobar de qué hablo, no tiene más que aportar datos contrastados sobre algún aspecto "dogmático-cofrade-castreño" concreto y ya verá cómo lo niegan, no tres veces como Pedro, sino trescientas mil si hace falta, amén de acusarlo de propiciar el debilitamiento de nuestras Instituciones y de no sé cuántos miles de delitos de lesa humanidad. Como el tema daría para un voluminoso tratado antropológico y social, aquí lo dejamos. Usted mismo. Advertido queda. Nosotros a la espera ya de sus noticias, no sin antes agradecerle sincera y públicamente sus desvelos.















































